Soy estudiante de contabilidad y al mismo tiempo emprendedora en el mundo de la repostería. Junto a mi amiga y socia, he construido un pequeño negocio que va más allá de hacer postres: es un proyecto de vida, una expresión de nuestras pasiones y una forma concreta de transformar nuestra sociedad. Creo profundamente que desde lo que somos, lo que hacemos y lo que logramos, podemos dejar una huella positiva en el país. Y esa es la misión que me mueve cada día.
1. Ser: La base de todo lo que construyo
Antes de estudiar contabilidad o emprender en repostería, me hice una promesa personal: siempre actuar con integridad, humildad y compromiso. Para mí, ser significa formar mi carácter, mis valores y mi forma de ver el mundo. Si quiero aportar a la sociedad dominicana, debo comenzar por cultivarme como ser humano.
Mi carrera en contabilidad me ha enseñado que el profesional de hoy no puede ser indiferente ante los retos sociales, económicos y éticos del país. Necesitamos contadores éticos, organizados y comprometidos con la transparencia. Ser ese tipo de profesional es mi meta, porque sé que, con un trabajo honesto, puedo apoyar a muchas personas y empresas a crecer de manera justa.
En la repostería, también aplico esa filosofía. Nuestro negocio es artesanal, personalizado y centrado en el cliente. Nos importa la experiencia completa: desde el sabor y la calidad hasta la presentación, el trato humano y la historia detrás de cada producto. Ser auténtica, creativa y responsable me ha ayudado a conectar con las personas más allá de una simple venta.
2. Hacer: Dar lo mejor de mí en cada acción
La contabilidad y la repostería parecen mundos distintos, pero en mi vida están profundamente conectados por una misma intención: aportar, servir, construir. En contabilidad, mi objetivo es dominar los procesos técnicos, sí, pero también comunicarme con claridad, orientar a otros y convertir los números en decisiones estratégicas. Quiero que mis futuros clientes o socios se sientan seguros, acompañados y guiados hacia el éxito.
En la repostería, junto a mi socia, nos hemos enfocado en ofrecer productos únicos, con un toque artístico y siempre buscando innovar. Hacemos postres artesanales de alta calidad, cuidando los detalles y adaptándonos a lo que nuestros clientes buscan. Además, hemos comenzado a desarrollar opciones más saludables, sin dejar de lado el sabor ni la creatividad. Esto nos permite llegar a más personas y demostrar que se puede emprender con responsabilidad y conciencia.
También queremos enseñar lo que sabemos. Ofrecemos talleres y estamos diseñando cursos de repostería creativa para ayudar a otros a descubrir su talento, generar ingresos o simplemente disfrutar del arte de hacer postres. Para mí, hacer también es compartir, guiar y multiplicar lo aprendido.
3. Lograr: Alcanzar metas que beneficien a otros
Mis metas no se limitan a obtener un título ni a aumentar las ventas de nuestra empresa. Quiero construir algo que tenga sentido, que inspire, que transforme. Lograr, para mí, es crecer profesional y personalmente con propósito.
En contabilidad, quiero especializarme en asesoría para emprendedores y pequeñas empresas. Sé por experiencia lo difícil que es comenzar un negocio, manejar recursos, cumplir con las obligaciones fiscales y tomar decisiones. Mi sueño es brindar herramientas prácticas y accesibles a quienes están iniciando, para que puedan hacerlo con orden, confianza y visión.
En repostería, quiero seguir innovando, creciendo como marca y formando un equipo de trabajo fuerte, comprometido y armonioso. El entorno laboral para mí es clave: creo en el respeto, la comunicación y el trabajo colaborativo. Lograr un ambiente así es tan importante como cumplir metas financieras, porque sin personas motivadas, no hay éxito real.
4. Adaptarme, innovar y enseñar
Vivimos en un mundo que cambia rápido, y eso me motiva a seguir aprendiendo. Tanto en contabilidad como en repostería, estoy constantemente buscando nuevas herramientas, tendencias, técnicas y conocimientos que me ayuden a mejorar.
En contabilidad, me interesa la educación financiera, el uso de software contable y el impacto de la digitalización en la gestión de negocios. En repostería, disfruto probar nuevos sabores, técnicas de decoración y presentaciones que sorprendan. Innovar no es una obligación para mí, es parte del placer de lo que hago.
Además, enseñar es parte de mi misión. Con los cursos que estamos desarrollando, buscamos inspirar a otros, especialmente a jóvenes que quieren emprender o aprender algo nuevo. Enseñar no solo es dar conocimiento, también es construir comunidad.
5. Mi compromiso con la sociedad dominicana
Como profesional en formación y emprendedora activa, siento una gran responsabilidad con mi país. República Dominicana necesita más personas que se levanten cada día con ganas de hacer bien su trabajo, de construir en lugar de destruir, de aportar en lugar de esperar.
Desde la contabilidad, puedo contribuir a la transparencia, la organización y la estabilidad económica de muchos proyectos. Desde la repostería, puedo generar empleo, impulsar la creatividad y ofrecer productos que alimenten el alma. Pero más allá de eso, sé que lo más importante es cómo lo hago: con respeto, ética y vocación.
Quiero ser parte del cambio, no desde los grandes discursos, sino desde el ejemplo, el servicio y el trabajo diario.
Conclusión
Ser, hacer y lograr son palabras que guían mi vida. Desde mi carrera en contabilidad y mi pasión por la repostería, estoy construyendo un camino que mezcla técnica, creatividad y valores. No se trata solo de crecer, sino de crecer con sentido.
Estoy convencida de que, si seguimos formando profesionales humanos, emprendedores responsables y ciudadanos comprometidos, podremos transformar de verdad nuestra sociedad. Y yo esto
y lista para seguir siendo parte de ese cambio.






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